jueves, 2 de octubre de 2008

Las cárceles del capitalismo

Coordinador: Profesor Licenciado Francisco Scarfo.
Alumna: Coppiarolo Vanesa.
Número de Legajo: 5723/0.
Año:2007.




"...La privación fundamental de los derechos humanos se manifiesta por sobre todo en la privación de un lugar en el mundo, un espacio político que torna significativas las opiniones y efectivas las acciones..." HANNA ARENDT.


El siglo XXI nos ha revelado que las instituciones penitenciarias tal como se las vienen implementando desde las agencias del Estado Nacional Argentino, no han dado sus frutos positivos para favorecer la re-inserción social, la re-socialización, la re-educación, la corrección de los/as privados de la libertad; paradigmas históricos que no han puesto en practica el objetivo para los cuales fueron creados y que nunca fueron suplantados para mejorar las condiciones de los mismos. Las cárceles serán lo que socialmente se ha definido como un instrumento disciplinador, como una política de estado, construida en función de proveer, según el momento histórico, a las demandas del sistema capitalista.
Con el avance del capitalismo aumento progresivamente la desarticulación y focalización de las políticas sociales, la destrucción sistemática del aparato productivo, la erosión de la seguridad jurídica del trabajo, el hombre que gradualmente será considerado superfluo para el capital (por el cambio del modo de acumulación, de productivo a financiero), los mecanismos de control se sofistican y multiplican y el derecho de ciudadanía se torna paulatinamente en derecho de consumidor. Los servicios públicos se restringen al ámbito de mercado, el acceso a bienes se sobreestimula y la distancia entre la oferta de bienes y servicios se aleja ciertamente de la capacidad adquisitiva de la gente, los contratos de
locaciòn y servicios comienzan a incluir cláusulas penales ante el incumplimiento y se penan delitos que antes eran impensados como tales, por ejemplo conexiones clandestinas de servicios básicos como agua, luz, gas. Desenlace que con el capitalismo en su fase monopòlica, llevará a normalizar el comportamiento de los hombres, según su utilidad, utilidad que se multiplica (con el proceso globalizador) en los actos de consumo, restringiendo el número -y la población- de consumidores, lo que genera modalidades no solo de exclusión sino de expulsión. "...Expulsión hacia las zonas excluidas de la humanidad, hacia una tierra no simbólica, por
fuera de la humanidad instituida...". Situación que dará como resultado un cuadro de significativas desigualdades en la distribución del ingreso y de la riqueza, lo que llevara a la conformación de un cuadro más que significativo en el momento de la institucionalización de las personas privados de su libertad.
Por un lado se incrementan el número y el tipo de delito contra la propiedad y contra las personas, donde el estado establecerá normativas que colocaran a una población en situación de vulnerabilidad jurídica; la mayoría compuesta por la clase trabajadora, desocupada, subocupada, empobrecida, negada y que además se halla hoy ante una posibilidad cada vez más cercana de encontrarse penalizada, a partir de la judializaciòn de la pobreza desarrollada por el estado penal.
Al tiempo que la población carcelaria va en aumento, se elevan también las cifras de desempleo y empobrecimiento de la población, que se hacen presentes en su arista más violenta. Con un estado que responderá desplegando el problema socioeconómico en una novedosa pantalla distractiva, y los medios masivos comunicacionales harán ver al lector / espectador, cuán tristes y pobres son los ricos que se ven ermanentemente acosados por la voracidad violenta de los pobres, apunto tal que ienen que tener custodia particular para sus domicilios y familias.
“No es fácil observar a simple vista la violencia que esta implícita en la riqueza, puesto que si la pobreza es violenta, lo es en tanto y en cuanto se les han violado las garantías de la distribución justa de la riqueza, riqueza que es en si misma violenta, puesto que es el producto de lo ajeno."

Los actos de violencia no son más que el fruto de las condiciones de injusticia estructural y de la llamada violencia institucional, que atacan de manera sistemática a los sectores más desprotegidos de la población desde las centrales de poder.
Pavarini hace mención señalando que "...El sistema penal realiza esencialmente la función de reproducir las relaciones sociales y de mantener la estructura vertical de la sociedad, creando en particular, eficaces contra impulsos a la integración de las capas más bajas y marginadas del proletariado incluso poniendo en acción procesos marginadores..."
En las cárceles del capitalismo no rige el precepto constitucional de inocencia, sino una presunción de culpabilidad, a pesar de que estas personas privadas de su libertad cuentan con un grueso de protecciones, mediante los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, suscriptos por la Constitución Nacional Argentina.En su articulo 18 la Constitución Nacional Argentina establece que ".las
cárceles de la Nación serán sanas y limpias (.) y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos mas allá de lo que aquella exija, hará responsable a las autoridades que lo ejerzan.".
La Convención Americana sobre los Derechos Humanos dice: "...Toda persona privada de su libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano..."
Las Naciones Unidas plantean, que es su preocupación el tratamiento de todos los seres humanos, incluyendo aquellos que están en prisión.
El articulo XXVI de la Declaración Americana de los Derecho y Deberes del Hombre propone que todo individuo privado de su libertad tiene derecho a que el juez verifique sin demora la legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación injustificada, o, de lo contrario, a ser puesto en libertad.". Y el artículo 1 de los Principios Básicos para el tratamiento de Reclusos manda que sean tratados con el respeto que merecen su dignidad y valor inherente de seres humanos.
Derechos que rigen en nuestra constitución y son pisoteados por el Estado Nacional Argentino.
Panorama que en la cotidianidad penitenciaria se traduce en condiciones de hacinamiento, sobrepoblación; densidad que suele ser mayor a las cifras oficiales, pero ante el apremio y necesidad de espacio, se redefinen y por tanto se reduce la capacidad, sumado a que mas de las tres cuartas partes de dicha población se encuentra procesadas y otros ni siquiera poseen sentencia de primera instancia, violando la legalidad procesal y la legalidad penal con un uso abusivo de la prisión preventiva como pena anticipada y por términos excesivamente prolongados.
La realidad nos indica que hay un uso altísimo y creciente de la prisión, tanto en forma preventiva como en el carácter de penalización; primero se esta enviando más gente a prisión sentenciadas o no y por otro, las condenas a prisión son cada vez mas largas; "...La carencia de criterios legales y doctrinarios claros para la cuantificación de las penas, deja márgenes de apreciación tan amplios y carentes de criterios regulados que prácticamente, se entrega ese campo a la arbitrariedad, eliminándose la llamada legalidad de las penas..." .Trama que sumado a las torturas físicas y psicológicas mezcladas con bastante humedad y enfermedades, hace que estos centros de exterminio cumplan muy bien su función: destruir.
Este contexto obstaculiza el normal desempeño de funciones esenciales como, salud, educación, trabajo, recreación; en donde los/as presos/as son obligados a desarrollar su cotidianidad en espacios mínimos, y la privación de libertad en estas condiciones implica la negación de los atributos humanos fundamentales como, la afectividad, la capacidad creadora, la sexualidad, etc.
El art. de la Ley de Ejecución Penal de Bs. As. (12.256) establece:
"...La asistencia de procesados y la asistencia y/o tratamiento de condenados se brindara mediante la implementación de programas específicos por áreas: convivencia, educación, trabajo, tiempo libre y asistencia psicosocial...".
Circunstancias que llevan a que los derechos se convierten en instrumentos de presión, de extorsión, donde todo será negociado.Lo que me lleva a sostener que el sistema penal esta montado para que la legalidad procesal no opere y ejerza su poder con un alto grado de arbitrariedad, orientado hacia los estratos más desfavorecidos y desprotegidos de la escala social.
La respuesta ante este escenario será totalmente inmediatista; "mas cárceles". Según la visión que comercializa el estado es que, el problema de las condiciones de hacinamiento obedece básicamente a la escasez de espacios. Motivo que lleva a pensar en la construcción de mas penitenciarias, no acompañadas de una progresiva modificación de la política criminal y judicial actual (y también socioeconómica); lo que solo garantizara la necesidad de construir mas cárceles en el futuro.
El panorama expuesto demuestra la ausencia del estado no solo desde el interior de los muros sino también desde su exterior, por lo que no se esta generando políticas adecuadas que se vinculen con el "adentro" y el "afuera".
Al ser instituciones totales, la persona en el momento del ingreso pierde todo contacto con el afuera y por ende, con las prácticas socialmente establecidas.
Pero como el ser humano es un sujeto político y tiene la capacidad de transformar la realidad -vivenciada en las practicas cotidianas del día a día- es que sostengo que mediante reclamos, por mas pequeños e insignificantes que parezcan desde el "afuera", son sostenedores de sentido, de subjetividad, de ciudadanía y de deseo por transformar la realidad, haciendo propio y poniendo en practica los derechos de las personas privadas de libertad.
Pero un proceso de esta índole se lleva a cabo con profesionales que promuevan espacios de autonomía y es desde esta lógica que entiendo a la acción profesional (como futura Trabajadora Social) como generadora de espacios de ejercicio de los derechos del ciudadano; lo que implica una tarea educativa y política, en tanto promotor de la creación de espacios generadores de conciencia y pensamiento critico, y de ejercicio ciudadano.
La educación puede ser -y debe ser- un gran facilitador para la toma de conciencia de los derechos que poseen los/as privados/as de libertad y el ejercicio de los mismos. Considerando a la educación no como una práctica bancaria , sino como un
proceso de aprendizaje donde se interactúan distintos conocimientos, problematizando la realidad, favoreciendo a la promoción y desarrollo de la autonomía, es que exige, desde los profesionales trabajar sobre sus prejuicios, reconociendo que hemos sido instituidos en una cultura correccionista de lo que es o no ilícito, formados en una sociedad autoritaria con instituciones fundadas a partir de su saber, sin tener en
cuenta al sujeto que llega, actuando sobre el y no junto a el. Situación que lleva a la necesidad de reconocer al sujeto como una persona, con su pasado, su presente y un futuro que es posible.Trabajar en estos contextos exige reflexionar acerca de nuestra formación académica. Ir en pos hacia una formación en y para los derechos humanos, motivando espacios interdisciplinarios para facilitar una labor que
favorezca a la calidad de vida de estas personas tanto dentro como fuera de la cárcel. Exige además llevar a cabo una educación enmarcada desde el compromiso y ajustada sobre valores éticos con el fin de hacer conocer los derechos de las personas privadas de libertad puesto que la educación reduce la vulnerabilidad y es un "abre puerta a otros derechos". Y asumir la defensa de los derechos humanos trae como contrapartida el rechazo a toda forma de autoritarismo y de arbitrariedad, reforzando prácticas democráticas, creando nuevas formas de sociabilidad; donde el otro pase a ser reconocido como sujeto de valores, de intereses, de demandas.
Colocar la defensa de los derechos sociales como foco del ejercicio profesional (circunscrita desde un pensamiento educativo político), es defenderlos tanto en su normativa legal, como traducirlos en la práctica social.
La educación formal, en contextos de privación de libertad, no puede ser implementada oficialmente, puesto que en el interior de sus aulas -si las tienen, si hay espacio para ellas- esta saturado de historias de vidas que no pueden pasar desapercibidas. Lo que exige saber que la construcción de un conocimiento se lleva a cabo a partir del intercambio, de respetar los saberes del otro, donde un proceso critico y reflexivo lleva a la elucidación de las condiciones que pesa sobre cada uno. Corolario que promueve a la construcción de ciudadanía y puesta en manifiesto de los derechos (sus derechos inalienables por el solo hecho de ser personas). La
educación intramuros se diferencia de la formal además, por que lleva consigo otra connotación simbólica y subjetiva para los/las presos/as ella es; escape, esparcimiento, salir unas horas de la lógica del encierro que circula en la cárcel, un horizonte, levanta la autoestima "alguien los esta esperando" ; " sus familias se sentirán orgullosos"; se los escucha, por tanto se les otorga la palabra y el ejercicio del mismo es potenciador y toma de conciencia ante sus condiciones de vida, así como también un mecanismo de prevención y limites ante el accionar del estado. Sobre lo mencionado recordemos que la ley de Educación Nacional en sus artículos 55 y 56 disponen:
Articulo 55:
La Educación en Contextos de Privación de Libertad es la modalidad del sistema educativo destinada a garantizar el derecho a la educación de todas las personas privadas de libertad, para promover su formación integral y desarrollo pleno. El ejercicio de este derecho no admite limitación ni discriminación alguna vinculada a la situación de encierro, y será puesto en conocimiento de todas las personas privadas de libertad, en forma fehaciente, desde el momento de su ingreso a la
institución.
El Articulo 56 dice: Son objetivos de esta modalidad:
a) Garantizar el cumplimiento de la escolaridad obligatoria a todas las personas privadas de libertad dentro de las instituciones de encierro o fuera de ellas cuando las condiciones de detención lo permitieran.
b) Ofrecer formación técnico profesional, en todos los niveles y modalidades, a las personas privadas de libertad.
c) Favorecer el acceso y permanencia en la Educación Superior y un sistema gratuito de educación a distancia.
d) Asegurar alternativas de educación no formal y apoyar las iniciativas educativas que formulen las personas privadas de libertad. Escenario
e) Desarrollar propuestas destinadas a estimular la creación artística y la participación en diferentes manifestaciones culturales, así como en actividades de educación física y deportiva.
f) Brindar información permanente sobre las ofertas educativas y culturales existentes.
g) Contribuir a la inclusión social de las personas privadas de libertad a través del acceso al sistema educativo y a la vida cultural.

Lo que nos lleva a reflexionar que debemos de reconocer que si se mantienen las mismas estructuras sociales de explotación y dominio, los mismos valores de competencia y poder, el mismo estilo de vida consumista que lleva al acaparamiento injusto y arrastra a la discriminación social; continuaremos negando que, cuando a una persona o grupos se les han despojados durante largo tiempo lo que ellos consideraban como derechos legítimos, encontrándose continuamente abrumados por sentimientos de impotencia -resquebrajando su autoestima- la violencia es el resultado predecible.
Ante esto es necesario elaborar verdaderas políticas de gobierno, lo que requerirá la participación de todos los sectores tanto publico como privado, generando el desarrollo de políticas y programas que permitan una mayor distribución de la riqueza, fortaleciendo cada una de nuestras instituciones.
Y cuando digo fortalecerlas me refiero a cambiarle su sentido históricamente instituido y que sean capaces de sostenerse sin el lazo del saber, para poder actuar con y junto al sujeto y no por sobre el sujeto - un sujeto que es socio histórico- puesto que no es con el famoso "encierro", que vamos a lograr que estas personas privadas de su libertad logren salir "corregidas", "disciplinadas" para una vida en "sociedad de seres normales".
Esta idealidad histórica, hace a la necesidad de pensarnos como seres humanos con problemas y dificultades; como sujetos que estamos viviendo en una sociedad expulsiva y consumista. Pero como sostengo que somos sujetos políticos, que tenemos la capacidad de transformar la realidad, me siento en libertad de sostener que hay posibilidades de cambio en la realidad inmediata, y por que digo inmediata, porque soy conciente de que para cambiar la totalidad social se hace necesario transformar la totalidad de la estructura en la cual nos constituimos como sujetos instituidos y obedientes.
Pero está en nosotros el querer ser sujetos autónomos, el desear ser sujetos de derechos, posicionarnos ante un proyecto de sociedad, brindando una calidad de vida favorable y justa para todos, en especial para aquellos a quienes se les han negado durante largo tiempo sus derechos, derechos inalienables por el solo hecho de ser personas.
Proceso que requiere de la participación de todo el conjunto social, puesto que el cambio nos involucra a todos por igual, generando desde nuestro espacio como ciudadanos y en nuestro caso además como futuros profesionales, el despertar en el otro ese querer ser sujetos autónomos, para que puedan pensarse así mismos y a los demás, para guiar la acción de los mismos poder así mantener, defender y fortalecer la educación primaria, secundaria y universitaria - y demás programas-en los lugares de encierro, que alivien la vida intramuros.
Debemos de tener la capacidad de mirarnos en el espejo, toda la sociedad Argentina en su conjunto, y muy especialmente aquella que tiene responsabilidades políticas, teniendo la fortaleza de reflexionar sobre si misma, sus logros, errores, déficit, adquiriendo capacidad de cambio y deseo de hacerlo para el beneficio y la igualdad de todos.
Se trata de construir una cultura democrática, donde todo el conjunto social tenga un papel cuestionador, pudiendo compartir el poder y dividir responsabilidades. Impulsando la tarea de formar democracias en la gestión de políticas y programas, socializando información, ampliando los canales que den voz y poder de decisión al total de la sociedad civil. Permitiendo así ampliar su posibilidad de influenciar a aquellos que tienen responsabilidades políticas.
El desafió consiste en redescubrir alternativas para el trabajo profesional, en estos contextos, siendo concientes que hay una historia de vida en cada preso/sa -circunscrita dentro de la génesis del proceso social en sus contradicciones y desigualdades- lo que requiere de una constante revisión y análisis del escenario, para así abordar estrategias de acción que tengan en cuenta la complejidad de lo social y por ende de la trayectoria de vida de las personas privadas de libertad.

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